miércoles, 17 de junio de 2009

Cantigas...



Santa Maria, strela do dia... Alfonso X de Castilla pensaba a menudo en las estrellas. Más que en el porvenir de su reino. Gran humanista, mediocre soberano. ¿Se puede ser ambas cosas? Sin embargo, nos ha legado, entre otras obras, lo que se considera la mayor fuente de conocimiento de la Edad Media musical española, las Cantigas de Santa María. Una obra que no se puede comprender si no se conocen los rasgos fundamentales de la historia de la Península y de Castilla.

Tanto bajo la dominación musulmana, a comienzos del siglo VIII, como durante la Reconquista (siglos IX a XIII), en la Península Ibérica se crea una coexistencia cultural, lingüística y religiosa en el seno de la cual algunos grupos, mozárabes primero (cristianos bajo dominación musulmana) y mudéjares después (musulmanes en territorio cristiano) actúan como intermediarios entre Occidente y el mundo hispanoárabe.

El estado califal de Abd-al-Rahman III opone al fraccionamiento feudal que devasta Europa, un centralismo fecundo en el marco del cual las minorías, a cambio de un tributo, pueden jugar un papel económico nada despreciable.

La persistencia de la influencia visigótica, más evidente en el arte, es la tercera componente de una cultura que sabe asimilar con originalidad sus diversas fuentes, y en la que la lengua árabe sirve además de vehículo de la herencia literaria y filosófica de las civilizaciones mediterráneas.

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