

Tanto bajo la dominación musulmana, a comienzos del siglo VIII, como durante la Reconquista (siglos IX a XIII), en la Península Ibérica se crea una coexistencia cultural, lingüística y religiosa en el seno de la cual algunos grupos, mozárabes primero (cristianos bajo dominación musulmana) y mudéjares después (musulmanes en territorio cristiano) actúan como intermediarios entre Occidente y el mundo hispanoárabe.
El estado califal de Abd-al-Rahman III opone al fraccionamiento feudal que devasta Europa, un centralismo fecundo en el marco del cual las minorías, a cambio de un tributo, pueden jugar un papel económico nada despreciable.
La persistencia de la influencia visigótica, más evidente en el arte, es la tercera componente de una cultura que sabe asimilar con originalidad sus diversas fuentes, y en la que la lengua árabe sirve además de vehículo de la herencia literaria y filosófica de las civilizaciones mediterráneas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario